Madrid, 7-09-10
MI ÚNICO DELITO
Mi único
delito
fue escalar
el dorado abismo
que nos separa,
más allá
de moribundas ilusiones,
del verbo encarnado
que habita entre nosotros.
Es la vida
cosa brava,
cuando entro
al mar calzado
en tu mirada,
viendo
frondosos valles de mi vejez,
mientras
me palpo el mentón
en retirada acuosa.
Algún día,
cuando pasen muchas noches
y los espejos
no reflejen mis ecos
en una entrada terrenal
de pericardios,
cuando mueva
la frente hacia la espalda
y mis ojos,
carnívoros en celo,
no recuerden
la dura fibra
que los cantos recomiendan,
me tragará el silencio
sin haberlo advertido, y todo,
por exceso de turismo cultural.
Puedo decirte:
mis vísceras
concuerdan
en género y número.
Piedras singulares
buscando hormas
de sustantivos,
deshabitados
en tramos de doble vía,
donde chocan
las almas viajeras
y salpican
fresca
sombra estival.
Jaime Icho Kozak
Escuela de Poesía Grupo Cero
Taller Sábados 13 h. Madrid
Coordinadora: Carmen
Salamanca Gallego